Señales de que tu hijo puede tener dislexia

Señales de que tu hijo puede tener dislexia

Los niños con dislexia presentan una serie de características comunes, que se manifiestan, en su forma de reaccionar, en su personalidad y en sus actuaciones escolares. Si bien ningún niño es igual a otro, y no todos presentan todas ellas, si coinciden en muchas de estas.

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo que los síntomas cambian a medida que el niño crece o evoluciona. Desde la etapa preescolar es posible apreciar pequeños detalles que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. Entre los 6 y los 11 años los síntomas son más evidentes o, al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje.

Para que un niño sea disléxico no hace falta que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por presentar sólo alguno de ellos:

A nivel personal el niño puede presentar:

  • Falta de atención. Debido a la gran concentración intelectual que tiene que realizar para superar sus dificultades perceptivas específicas, suele presentar un alto grado de cansancio, lo cual produce una atención inestable. Por esto, los aprendizajes de lectoescritura le suponen un gran esfuerzo, sin interés, no encontrando en ellos ninguna motivación que atraiga su atención.
  • Desinterés por el estudio. Su rendimiento y calificaciones escolares suelen ser bajas, lo que provoca desmotivación y pobre concepto de sí mismo, al alumno. Puede que encontremos niños muy trabajadores que no ven resultados a su esfuerzo. Y a menudo se les tachará de faltos de interés, vagos y dejados.
  • Inadaptación personal. En ocasiones, encontramos alumnos con dislexia que manifiestan rasgos que denotan un desajuste emocional. Baja autoestima y problemas conductuales, incluso llegando a ser agresivos.
  • Sentimiento de inseguridad y terquedad.

 

A nivel escolar el niño puede presentar:

Según la edad del alumno, la dislexia presenta unas características determinadas que, dentro de unos límites amplios, se pueden agrupar en niveles.

La dislexia en la escuela, se hace patente de forma concreta en las materias básicas de lectura y escritura, al mismo tiempo que en el cálculo.

Muchos niños al iniciarse en estos aprendizajes, presentan algunas de las alteraciones que se señalan para los niños disléxicos, tales como incipiente escritura en espejo, inversiones, etc. Pero se trata de alumnos que únicamente acusan una ligera inmadurez viso – motor o en su lateralización y que, una vez han alcanzado la madurez necesaria, no presentan más problemas.

De modo que, en general, el niño disléxico, aunque supere las dificultades de un nivel, se encuentra con las propias del siguiente. Sin embargo una intervención adecuada, hará que éstas aparezcan cada vez más atenuadas.

Así las características diferenciadoras y destacables en cada nivel son:

1. Niños de edades comprendidas entre los 3 y 6 años. (Infantil).

  • Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar las palabras.
  • Torpeza al correr y saltar.
  • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas.
  • Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad.
  • Dificultad para abotonar y abrochar o subir una cremallera. Esto es, torpeza motriz, con poca habilidad para los ejercicios manuales y de grafía.
  • Dificultad para los ejercicios sensoperceptivos y retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores, formas, tamaños, posiciones, etc.
  • Falta de control y manejo del lápiz y de las tijeras.
  • Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.

En este período de educación infantil, los niños están iniciándose en la preescritura y prelectura. En ocasiones, presentan dificultades que pueden confundirse con la dislexia, pero esto no significa que sean niños disléxicos. Sus dificultades de aprendizaje, pueden ser debidas a aspectos madurativos.

Por lo tanto, se citan para prevenir posibles dificultades.

Las alteraciones se centran principalmente en el área del lenguaje oral:

  • Dislalias.
  • Omisiones de fonemas, sobre todo en las sílabas compuestas o trabadas e inversas. (CCV, CV, VC).
  • Confusiones de fonemas, que suelen ir acompañadas de lenguaje borroso.
  • Inversiones, que pueden ser fonemas dentro de una sílaba, “pardo” por “prado” o de sílabas dentro de una palabra “cocholate” por “chocolate”.
  • Pobreza de vocabulario y de expresión, junto a comprensión verbal baja.

Según diversos autores, el término dislexia, no debe utilizarse hasta que el niño ha cumplido los 7 años de edad, a fin de respetar el proceso de maduración y su proceso evolutivo de desarrollo. Es más aceptado, hablar de rasgos o síntomas disléxicos, con el fin de iniciar un tratamiento psicopedagógico temprano y así atenuar sus dificultades.

2. Niños de edades comprendidas entre los 6 y 11 años. (Primaria).
 2.1. Características generales:

  • Invierte letras, números y palabras.
  • Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
  • Tiene dificultad para conectar letras y sonidos y para descifrar palabras aprendidas.
  • Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, invirtiendo, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
  • Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
  • Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
  • No agarra bien el lápiz.
  • Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
  • No completa una serie de instrucciones verbales.
  • Su comprensión lectora es muy deficitaria. Es lento para recordar información.
  • Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber hora, día, mes y año.
  • No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son muy características y deficitarias.
  • Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos (tablas de multiplicar) y no puede aplicarlos en cálculos o para resolver problemas.

2.2. En el lenguaje oral:

  • Supera las dislalias (trastorno en la articulación de los fonemas. Se trata de una incapacidad para pronunciar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas. El lenguaje de un niño dislálico muy afectado puede resultar ininteligible) y omisiones de la etapa infantil. Si bien, su expresión verbal es pobre y tiene dificultad para aprender vocablos nuevos, especialmente si son fonéticamente complicados.
2.3. En la Lectura:
  • Cargada de errores no propios de esta edad, presentando: En letras: Se producen confusiones principalmente en las letras que tienen cierta similitud morfológica o fonética. Por ejemplo, “a” y “o” en las letras manuscritas; “a” y “e” en las letras impresas; “u” y “o” fonéticamente. Dentro de estas confusiones, se destaca también las letras cuya forma es semejante, diferenciándose en su posición respecto de un eje de simetría. d/b, u/n, p/q, g/p, b/g, d/p. También, se pueden producir omisiones de letras, sobre todo al final de cada palabra y en las sílabas compuestas. En sílabas: Pueden manifestarse, inversiones, cambio del orden de las letras dentro de una sílaba directa o trabada cambio del orden de las sílabas dentro de la palabra. Reiteraciones, por ejemplo pelolota, y omisiones. En palabras: Omisiones, reiteraciones y/o sustitución de una palabra por otra que empieza por la misma sílaba o tiene un sonido parecido, por ejemplo: lagarto por letargo.
  • Falta de ritmo en la lectura.
  • Lentitud excesiva y notoria.
  • Ausencia de signos de puntuación en lectura y escritura.
  • Saltos de línea o repetición de línea.
  • Lectura mecánica no comprensiva.
2.4. En la escritura:
  • Escritura de espejo en letras sueltas.
  • Números o letras bien realizadas, pero con movimientos de base alterados o hechos con trazos sueltos. (Dirección).
  • Confusiones de letras semejantes en su forma o en su sonido. (igual que en la lectura).
  • Omisiones de letras, sílabas o palabras.
  • Mezcla de letras mayúsculas con minúsculas.
  • Inversiones de letras, sílabas o palabras; aunque suele ser más frecuente en sílabas inversas o trabadas.
  • Reiteraciones de letras, sílabas o palabras.
  • Dificultad para separar los elementos que componen la frase: “la ma drede mi a migo”.
  • Escritura confusa, se escriben algunas letras poco diferenciadas.
  • Incoordinación manual.
  • Postura inadecuada, tanto del niño como de la hoja del papel.
  • Tonicidad alterada, que puede ser por exceso o por defecto.
  • Lentitud.
  • Cansancio al escribir por la presión ejercida de forma deficitaria.

2.5. En el cálculo:

  • Escritura de números en espejo.
  • Inversión de cifras, en números de más de dos cifras, como 24 y 42.
  • Se encuentran más dificultades cuando se trata de centenas o unidades de mil, por ejemplo, 104 de 140.
  • Confusión de números de sonidos semejantes, como 60 y 70.
  • Dificultad en realización de series, tanto ascendentes como descendentes.
  • Tienden a empezar las operaciones por la izquierda.
  • Dificultad para resolver problemas cuando van asociados a comprensión verbal.

 3. Niños mayores de 12 años. (Secundaria).

  • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
  • Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
  • Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
  • Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo, y sus pensamientos al escribir o al hablar.
  • No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
  • Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
  • No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
  • Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas y se bloquea emocionalmente.
3.1. En el lenguaje:
  • Elaborar y estructurar correctamente frases.
  • Expresarse con términos precisos.
  • El empleo adecuado de los tiempos de los verbos.
  • En general continúa la pobreza de expresión, así como una comprensión verbal en desnivel con su capacidad mental.

3.2. En la lectura:

  • Es frecuente que se estacionen en una lectura vacilante – mecánica, lo cual hace, no encontrar gusto a la lectura y les dificulta los aprendizajes escolares de las diferentes áreas.
  • Esto se debe principalmente a que todo el esfuerzo del niño se centra en descifrar las palabras y tenga dificultad en abstraer el significado de las mismas.
  • Si la lectura es silenciosa, puede llegar a ser comprensiva; pero en la lectura en voz alta se generan más dificultades.
  • Muestran dificultad en el manejo del diccionario. Tienen dificultad en aprender de memoria la ordenación alfabética de las letras (así como cualquier aspecto que conlleve orden: como los meses del año, las tablas de multiplicar…)

3.3. En la escritura:

  • En el aspecto motriz siguen presentando cierta torpeza. Es frecuente el agarrotamiento y el cansancio muscular.
  • La caligrafía es irregular y poco elaborada. Se observan letras poco diferenciadas. Poco evolucionada y con diferentes tamaños de letras.
  • Su ortografía es deficiente, con muchas faltas.
  • Continúan muchas alteraciones del nivel anterior: confusiones, omisiones, inversiones, reiteraciones.
  • Al redactar se pone de manifiesto una gran dificultad para ordenar las frases, puntuar adecuadamente y expresarse con los términos precisos.

Si bien, las características en estas edades son muy variadas presentando todavía algunos niños rasgos de la etapa anterior y dependen de distintos factores:

  • Del nivel mental: los niños con una capacidad intelectual alta, compensan las dificultades, con lo cual su dislexia aparece muy atenuada.
  • De la gravedad de la dislexia: un déficit profundo, independientemente de los demás factores, son más difíciles de superar que unos leves.
  • De haber tenido un diagnóstico precoz con una intervención adecuada.

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1 Response

  1. muchas gracias muy bueno el informa

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