Padres tóxicos: características que los hijos detestan

¿Conoces a algún padre o madre tóxico? ¿Sabes qué son padres tóxicos?

Son padres TÓXICOS. Especialmente para sus hijos, pero también para ellos mismos. Los resultados de una figura materna o paterna sobreprotectora y sufridora se concretan en hijos dependientes, con baja autoestima, con serias dificultades para tomar decisiones responsables por sí mismos, y que, una vez adultos, sustituyen su dependencia emocional paterno-filial por otras relaciones con igual tinte dependiente. Necesitan la aprobación de su pareja, de sus amigos…su autoconcepto  depende de la aprobación de los demás.

1. Son demasiado críticos.

2. Proyectan en sus propios hijos sus sueños, sus anhelos y sus fantasías, causando frustración e impotencia.

3. No dejan suficiente espacio a sus hijos,

4. Egocéntricos y egoístas, siempre anteponen sus necesidades a las de los niños

5.Impiden a sus hijos/as expresar sus emociones con libertad.

6. Suelen maltratar física y verbalmente.

7. Suelen hacer comparaciones para recriminar comportamientos.

8. Culpabilizan y responsabilizan a sus hijos de su propios fracasos o frustraciones personales y profesionales.

9. Siembran desconfianza y temor en sus hijos/as.

10. Critican todo: a los amigos de sus hijos, el tipo de familia que son, sus logros, sus inquietudes o metas, etc

PERFILES DE PADRES TÓXICOS MÁS COMUNES

-El controlador-

Querrá saber quien acaba de llamarte, que quería y si no está suficientemente familiarizado con tu vida, acabará leyéndose tu diario o los mensajes en tu móvil. La interminable supervisión puede ser su forma de expresar afecto: a más control, más amor. La sensación de seguridad que consigue de esta forma, le permite lidiar en cierto modo con el estado de alerta constante en el que se halla y aliviar sus temores. Sin embargo, esos comportamientos suelen llevar a la sobreprotección y/o distanciamiento del hijo.

-El exigente-

Si no sacaste matrícula de honor en el examen, ya puedes ir pensando en una buena excusa. Las expectativas de este tóxico son tan altas, que a menudo él es el único capaz de cumplirlas. Como consecuencia el hijo tiende a desarrollar una pobre autoestima y en ocasiones dependencia hacia el padre, ya que se acaba creyendo incapaz y mediocre. Suele crecer con la percepción de que si no sobresale en todo, se verá rechazado y se empeña en demostrar constantemente su valía.

-El robaméritos-

¨De no haber sido por mí, no estarías donde estás¨. Son los padres que tratan de vivir sus sueños a través de los logros del hijo. Se apropia de una parte de sus éxitos, destacando su propio papel a la hora de orientarle en ¨la dirección correcta¨, el dinero y las horas invertidos en su crianza y formación, etc. En definitiva busca sentirse realizado y satisfacer su necesidad de reconocimiento a través de su hijo al que percibe como una extensión de su propio ser.

-El indefenso-

Convierten a su hijo en consejero, asesor personal, mejor amigo e incluso en principal sustentor de la familia. De este modo el padre se libra de hacer frente a sus inseguridades y su escasa autoeficacia.El problema viene cuando ¨el niño¨ decide volar del nido. Es entonces cuando el progenitor, agradablemente acomodado, se enfrente a la idea de que a partir de ahora tendrá que cargar con las responsabilidades que le correspondían desde el principio. Su aliado preferido suele ser el chantaje emocional.

-El competitivo-

La convivencia con el representante de este perfil es una carrera constante. Siente la necesidad de competir con su hijo a nivel intelectual, físico o moral, con tal de demostrar que es mejor. Incluso puede llegar hasta el extremo de seducir a la pareja del segundo en su afán por sentirse superior. A menudo, el descendiente acaba dudando de sus habilidades e incluso podría tratar de no sobresalir en presencia del padre con tal de agradarle y evitar posibles conflictos con él.

-El agresivo-

Tiende a ser muy dominante y servirse de muestras de desprecio, sarcasmo o agresiones físicas para conseguir lo que quiere. Sin embargo, de vez en cuando se exhibe afectuoso sobre todo cuando existe la posibilidad de abandono por parte del hijo. Este, por otra parte, aprende a no llevarle la contraria, a no manifestarse y defender sus intereses y es algo que aplica a la hora de relacionarse con otras personas. También es probable que termine por elegir pareja con problemas de agresividad.

-El negligente-

Es un perfil muy común entre las personas que abusan de sustancias adictivas. Se caracteriza principalmente por su dejadez, ausencia de interés e implicación en la crianza del hijo. Son padres carentes de habilidades y con graves problemas para relacionarse con el entorno, que a menudo se vuelven dependientes del hijo que se ve obligado a cargar con sus tareas. Con el tiempo, este suele acabar odiando y/o culpando a los padres por todo lo que se ha estado perdiendo mientras asumía sus funciones.

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2 Responses

  1. javier dice:

    normalmente los sicologos que no son padres.. ni tenen hijos dan consejos vendo que para mi no quiero. hay que aceptar las debilidades que tenemos y no encasillar a los padres y madres. la palabra tóxico muy de moda hoy día para adjetibo.. no me parece normal para las personas .un poco más de seriedad .

  2. alba mesa dice:

    Excelente este artículo, “padres tóxicos” ¡¡¡cuántos casos y ejemplos vemos a diario con estas características!!!!!!

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