10 Cosas que aprendí cuando dejé de gritarle a mis hijos

Una madre estadounidense de cuatro hijos se propuso a sí misma dejar de gritarle a sus hijos. Para eso creó el  “Desafío rinoceronte naranja” y un blog donde nos cuenta su experiencia día a día. En lo personal,  me gustó mucho este post que traduzco a continuación y quiero compartir con ustedes.

Alguien me preguntó este fin de semana pasado, “¿cuáles fueron tus conclusiones por no gritar durante un año? ¿Has aprendido algo?” Eh, muy buena pregunta. Y me hizo pensar: “Bueno, ¿qué aprendí?” Voy a decir esto: aprendí mucho, mucho más de lo que puede caber en una posible entrada en el blog! Así que quiero compartir con ustedes las 10 mejores cosas que he aprendido de mi “Desafío Rinoceronte naranja” donde me prometí no gritar a mis 4 niños durante 365 días seguidos.

1. Gritar no es la única cosa que no he hecho en un año (399 días para ser exactos!)
Tampoco he ido a la cama con un pozo desgarrador en mi estómago porque me sentía como la peor madre del mundo. No he gritado a mi marido a quien le gritaba una y otra vez. Y no he oído a mis hijos gritar: “Tú eres la peor mamá en el mundo, no te quiero más!” Sí, aprendí realmente rápido que es mucho mejor no gritar!

2. Mis hijos son mi público más importante.
Cuando tuve mi “epifanía no más gritos,” me di cuenta de que yo no grito en presencia de los demás, porque quiero que crean que soy una madre amorosa y paciente. La verdad es que yo ya era así pero rara vez cuando estaba sola, siempre cuando estaba en público con una audiencia para juzgarme. ¡Esto debería ser al revés en realidad! Siempre tengo un público – mis cuatro chicos siempre me miran y ellos son la audiencia que más me importa-, que son a quienes yo quiero mostrar lo amorosa, paciente y “libre-de-gritos” que puedo ser. Quiero que mis hijos me juzguen y proclamen: “Mi mamá es la mejor mamá del mundo!” Recuerdo esto cada vez que estoy en casa y pienso que no puedo perder la cabeza, obviamente no puedo … ¡ya lo haré fuera de casa todo el tiempo !

3. Los niños son niños, y no sólo los niños, la gente también.
Al igual que yo, mis hijos tienen días buenos y días malos. Algunos días son agradables y dulces y escuchan muy bien, otros días son gruñones y difíciles. Por cierto, yo soy siempre dulce y nunca difícil. Siempre. ¡Ja! Y como todos los niños, mis hijos son difíciles, a veces, se niegan a ponerse sus zapatos, y pintan la pared, sobre todo si se trata del nuevo papel de pared que a mamá tanto le gusta. Así que sí, tengo que revisar mis expectativas y recordar que mis hijos son niños: ellos todavía están aprendiendo, siguen creciendo, y todavía tienen que encontrar la manera de manejar el despertarse con el pie izquierdo. Cuando se “equivocan” tengo que recordar que no sólo no ayudan los gritos, sino que como yo, no les gusta que les griten!

4. No siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero siempre puedo controlar mi reacción.
Puedo hacer mi mejor esfuerzo para seguir todos los trucos de crianza del mundo para tener a los niños bien disciplinados, pero ya que mis hijos son niños, ellos no van a hacer siempre lo que quiero. Puedo decidir si me dan ganas de gritar “¡recoge tus Legos!”  cuando ellos no escuchan o si quiero irme lejos por un segundo, recuperar la compostura haciendo algunos saltos, y luego regresar con un nuevo enfoque. PD: el irse y tomar un respiro en realidad puede obtener los Legos recogido más rápido que gritar.

5. Gritar no funciona.
Hubo numerosas ocasiones en que quería dejar mi “Desafío rinoceronte naranja” cuando pensaba “gritar sería más fácil que encontrar respiraciones profundas y alternativas creativas”. Pero yo era consciente. Desde el principio, he aprendido que gritar simplemente no funciona, eso sólo hace que las cosas salgan de control y hace que sea difícil para mis hijos para que oigan lo que quiero que aprendan. ¿Cómo pueden escucharme claramente decir “Date prisa, cojan sus mochilas, sus zapatos, sus chaquetas, no se peleen entre sí, vayan más rápido y háganlo todo ustedes solos!” cuando todo es una mezcla de intimidación y órdenes que hace que se pongan a llorar?

6. Momentos increíbles pueden suceder cuando no se grita.
Una noche oí pasos que venían de abajo y después de la hora de acostarse. Aunque enfurecí ya que mi “tiempo para mí” se vio interrumpido, me quedé tranquila y regresé a decirle a mi hijo  que volviera a la cama. Mientras lo metía en la cama me dijo “Mami, ¿me amarás si me voy al cielo primero, porque si vas primero, yo todavía te querré. De hecho, yo siempre te amaré. “Las lágrimas todavía vienen a mis ojos sólo de escribir esto. Puedo garantizar que si hubiera gritado “¡Vuelve a la cama!” nunca hubiéramos tenido esa dulce y tan importante conversación.

7. No gritar es difícil, pero se puede!
No voy a decir que no gritar es fácil, pero conseguir ser creativo con alternativas sin duda lo hizo más fácil y más factible. Y después de gritar en el inodoro, golpear mi pecho como un gorila, cantar Lalala, Lalala es el mundo de Elmo, y el uso de servilletas de color naranja en las comidas como un recordatorio de la promesa, hicieron sin duda todo mucho más fácil. Claro, me siento tonta a veces al hacer estas cosas, pero me mantienen para no dejarlo. Lo mismo ocurre con mis nuevas palabras favoritas: “por lo menos”. Estas tres pequeñas palabras me dan una gran perspectiva y me recuerdan que debo relajarme. Yo las utilizo fácilmente en cualquier situación molesta. “¡Acaba de derramar toda una jarra de leche en el suelo … por lo menos no era de cristal y por lo menos estaba tratando de ayudar!”

8. Muchas veces, yo soy el problema, no mis hijos.
La línea de ruptura, “No eres tú, soy yo” suena incómodamente cierta cuando el aprendizaje es no gritar. Rápidamente me di cuenta de que muchas veces he querido gritar porque me peleé con mi marido, me sentí abrumada por mi lista de tareas pendientes, estaba cansada o era esa época del mes, no porque los niños se comportaran “mal.” También me di cuenta del reconocimiento de mis disparadores personales diciendo en voz alta: “Rinoceronte naranja, tienes el SPM (síndrome pre menstrual) y necesitas chocolate, tú no estás enojada con los niños, no grites” funciona muy bien para mantener a raya los gritos.

9. Cuidar de mí me ayuda a no gritar.
Siempre fui muy buena para cuidar de los demás, sin embargo, no siempre era buena en el cuidado de mí misma hasta ahora. Una vez que me di cuenta de que los desencadenantes personales, como sentirse con sobrepeso, sentirse desconectada de los amigos, y sentirse exhausta me predisponían a gritar, y empecé a cuidar de mí. Empecé a ir a la cama temprano, priorizando el ejercicio, tratando de llamar a un amigo un día y lo más importante, me empecé a decir que está bien que no sea perfecto. Cuidar de mí no sólo me ayuda a no gritar, sino también me hace más feliz, más relajada y más amorosa. Ah, los beneficios de no gritar se extienden mucho más allá de ser padres! No hay duda de que estoy haciendo una mejor crianza de mis hijos y en lo personal,  ahora que no me grito. Sólo por nombrar algunos de los beneficios inesperados de no gritar: Hago más actos de bondad al azar, puedo manejar situaciones estresantes con más gracia, y me comunico con más amor con mi marido.

10. No gritar se siente increíble.
Ahora que he dejado de gritar, no sólo me siento más feliz y más tranquila, también me siento más ligera. Me voy a la cama libre de culpa (a excepción de la galleta extra que comí ese día) y despierto con más confianza en que puedo ser una madre con una mayor comprensión de mis hijos, mis necesidades, y cómo ser más amorosa y paciente. Y estoy bastante segura de que mis hijos se sienten más felices y más tranquilos también. Sé que todo el mundo quiere leer, “dejé de gritar, y no sólo me siento muy bien, sino también mis hijos son ahora más tranquilos y perfectamente atendidos.” Bueno, no lo son. Ellos siguen siendo niños. Pero, las rabietas son más cortas y algunas se evitan completamente. Ahora que estoy más tranquila, puedo pensar más racionalmente para resolver problemas potenciales antes de que me venga una crisis. Pero olviden por un segundo que los niños se comporten perfectamente. Definitivamente, mis hijos son más amorosos hacia mí, y ahora me dicen muy a menudo “Te amo mamá Rinoceronte Naranja” y eso se siente impresionante, se siente fenomenal.

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15 Responses

  1. Constanza dice:

    Excelente nota ( soy mama de 4 hijos) y me sentí identificada voy a tratar de aplicar este sistema de no gritar en situaciones limites ! Felicito por todo el contenido que siempre recibo de ustedes !!

  2. socorro dice:

    Me gusto tu relato y consejo.

  3. Maril Aquino dice:

    Hola me Silvio de ayuda entiendi k no se le debe gritar tengo una niña avece creo q tengo 2

  4. Roli daza dice:

    Que excelente dato. Felicito mucho a la creadora de este post. Magnífica idea. Me ayudaste con esto. Mil mil mil racias.

  5. isabel dice:

    Me hubiera gusta que esta lectura, me hubiera llegado 30 años atrás, crié tres niños, con mucho gritos y estrés, pero en el camino a medida que ellos iban creciendo, me fueron enseñando, a relacionarnos de mejor forma,los hijos son nuestros mayore y mejores maestro , por suerte que pude renocer ese aprendizaje. Hoy los tres jóvenes adultos son unas maravillosas personas y tener una relación espectacular. Gracias por este artículo. PD mi hijo mayor disléxico e híperquinetico . Hoy un tremendo abogado y deportista de nieve! y montaña

    • Gianina dice:

      Como lo hiciste para que tus hijos a pesar de todo, fueran lo que son ahora y tengan buena relación?? Porque mi mayor miedo es que mis hijos crezcan con resentimiento hacia a mi por gritarles, me cuesta demasiado mantener la paciencia con ellos… me gustaría saber como lo hiciste para hacer el cambio y lograr entenderlos, yo he tratado y no logro entender a mis hijos 🙁

  6. rosario dice:

    Excelente. Lo pondre en practica.

  7. Ruth dice:

    Hola soy Ruth y efectivamente diantres 5 años le grite a mi pequeño más preciado q tengo y no me di cuenta q la que estaba mal era yo me prometido mil veces no gritar no pegar a mi hijo y si de todo esto ya no lo pego pero su. Haci sigo gritándole todavía pero ahora yo también con lágrimas en mis ojos pido Dios que me de paciencia a amor por que con niño de TDAH es difícil pero nada imposible hace 2 semanas estoy cumpliendo con levantarme más temprano y ducharme y hacer el desayuno temprano y haci me da tiempo de ayudar a q cumpla sus obligaciones mi hijo como por ejemplo q se levante temprano se duche y tome desayuno con calma y luego al colegio antes salir orando de rodillas a Dios para que le vaya bien en clases y no tener quejas se la miss
    Y todas las tardes me dedico a el a darle tiempo y jugamos y luego su terapia y también parque y a dormir cansada y hace dos semanas que no miro tv por mi hijo pero me daba cuenta q miraba cosas q no valía la pena para mi persona y ahora veo tv solo 20 min exactos antes de ir a descansar o veo mis redes con mi hijo claro el vee te para su edad
    Y en fin mi día a día cambio por el bien mio y de mi hijo y somos más felices q antes u emocionalmente también y eso transmito a mi pequeño hasta q me dijo soy la mamá más buenita del mundo y yo como una niña llorando de alegría y me dice por q lloras y le digo de emoción disculpen mi ortografía

  8. Me pregunto solo es desicion el no gritar??
    O necesito prepararme

  9. Luz dice:

    Excelente, gracias por compartir tan valiosa experiencia que nos enseña tanto.👏🏽🌺👏🏽🌺👏🏽🌺👏🏽🌺👏🏽🌺👏🏽🌺👏🏽🌺👏🏽🌺👏🏽🌺

  10. Tatiana dice:

    Me gusta lo pondre en practica

  11. GLADYS QUEZADA dice:

    ME ENCANTA ME VA AYUDAR POR QUE PIERDO MUY RÁPIDO LA PACIENCIA VOY A PONER EN PRACTICA GRACIAS POR COMPARTIRLO

  12. Normelys Diaz dice:

    excelente, gracias por compartir…a veces hay que auto evaluarse para ver en que podemos mejorar..soy madre de tres niños, y aveces pierdo un poco la cabeza y los grito, pero no quisiera hacerlo mas….también quisiera aplicarlo en mi aula de clases.

  13. Jery dice:

    Excelente gracias

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